Siempre somos uno y muchos. Uno que ha triunfado y muchos que se hundieron, aunque sin ahogarse. Aún patalean. ¿Nunca lo habías notado? Mírate: en ti ganó el soltero, pero un hombre casado y lleno de hijos flota por ahí, en algún lugar de tu mar interior. ¿Y si hubiera vencido el casado? ¿Qué me dices de esa vertiente?…
En “Deber de amigo” de Federico Patán (Nena, me llamo Walter).
¡Ah! ¡los que no habéis llorado de felicidad así, llorad de desesperación, si ha pasado vuestra adolescencia, porque así tampoco volveréis a amar ya!
En María de Jorge Isaacs.
Dejé de darle pecho a la bebé. Estuve cinco días con los senos rojos y durísimos. Pero la idea de dejar de producir leche me alienta. No era fácil, nunca es fácil, ser una persona que produce leche.
En Los ingrávidos de Valeria Luiselli
Por supuesto hay muchas muertes a lo largo de una vida. La mayoría de las personas no se dan cuenta. Creen que se mueren una vez y ya. Pero basta con poner un poco de atención para darse cuenta de que uno va y se muere a cada rato.
En Los ingrávidos de Valeria Luiselli.
No temas. Yo te amo. Por eso he venido. He comprendido a través de tu palabra toda la angustia de tu cuerpo que aspira ya, por el deseo, a una muerte tibia y apenas perceptible.
En Farabeuf de Salvador Elizondo.
El poeta ve, al reverberar de la luna en la nieve de los volcanes, recortarse sobre el cielo el espectro de doña Marina, acosada por la sombra del Flechador de Estrellas; o sueña con el hacha de cobre en cuyo filo descansa el cielo; o piensa que escucha, en el descampado, el llanto funesto de los mellizos que la diosa vestida de blanco lleva a las espaldas: no le neguemos la evocación, no desperdiciemos la leyenda. Si esa tradición nos fuere ajena, está como quiera en nuestras manos, y sólo nosotros disponemos de ella. No renunciaremos -oh Keats- a ningún objeto de belleza, engendrador de eternos goces.
Alfonso Reyes en Visión de Anáhuac.
Pero véate yo y muera;
que no sé, rendido ya,
si al verte muerte me da,
el no verte qué me diera.
Pedro Calderón de la Barca en La vida es sueño, vv. 233-236.
Gracias a estos días finales de 1958 siento que mi paso por la tierra quedó justificado. Cuando entre en el infierno y los demonios me pregunten: -Y usted, ¿qué fue en la vida?, podré responderles con orgullo: -Amanuense de Arreola.
José Emilio Pacheco en “Amanuense de Arreola”.
Está este puerto en altura de 16 grados 40 minutos a la banda del Septentrión, y cuanto tiene de hermoso y seguro para las naos que en él se encierran tiene de desacomodado y penoso para los que lo habitan, que son muy pocos, así por su mal temple y esterilidad del paraje como por falta de agua dulce y aun del sustento que siempre se le conduce de la comarca, y añadiéndose lo que se experimenta de calores intolerables, barrancas y precipicios por el camino, todo ello estimula a solicitar la salida del puerto.
Acerca de Acapulco en Infortunios de Alonso Ramírez de Carlos de Sigüenza y Góngora.
“I would rather share one lifetime with you than live all the Ages of this world alone.” Arwen a Aragorn (“Prefiero compartir una vida contigo que vivir sola todas las Edades de este mundo.”), The Lord of the Rings: The Fellowship of the Ring.